Mi problema,
mi disparador,
mi detonante.
Malas contestaciones,
comentarios fuera de lugar,
agresiones verbalizadas...
El perdón ausente,
un gracias que no aparece,
el volcar en otro la propia locura...
No hay retorno.
En mi interior,
comienza un momento de efervecencia
que se extiende en un continuo;
dura y se evapora...
Pero mientras transcurre,
es como un tornado
que yo solamente presencio.
Que calle y parezca ausente,
sin contestación alguna,
no es sinónimo de ignorancia
sino de cortesía.
Que ponga una sonrisa a la peor cara,
no es una tontería,
es ignorar a quien no me importa más allá que por compartir este mundo.
Sólo por el conocimiento de años,
quien accede a traspasar
la barrera de mi coraza, de mi fortaleza;
sabe que mis caras expresan
mucho más de lo que aparentan,
y con solo una mirada,
la decodificación realizada por aquellas personas,
es casi una secuencia instantánea.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Muchas gracias por escribir. Una vez que llegue el comentario lo publicaré.
Saludos y te espero de regreso,
Gabriela.-