lunes, 30 de junio de 2014

El escrito versión actual...

Sigo creyendo pero sigo cambiando.

Sigo creyendo que no hay una verdad absoluta sobre las cosas. Que el sentido del bien y el mal debe ponerse en el contexto de cada persona, en las vivencias, experiencias que fueron insertándose en su vida y dejando huella. Nadie hace nada porque sí, todos actuamos de acuerdo a lo que queremos y lo que podemos.

Sigo cambiando. Ahora creo que es posible cambiar, no todo pero sí parte. Que estamos en continuo movimiento y aprendizaje. Y por más que el destino puede estar trazado previamente, tenemos marcada intervención en el mismo en cada uno de nuestros actos.

Sigo creyendo que vivimos tiempos posmodernos pero no de vacío cultural, sino de un cambio del concepto de cultura, de valores. Lo relativo y efímero es verdad que sigue siendo moneda corriente y la especificidad y relatividad sobre las cosas más aún.

Sigo creyendo que en la tele, sobretodo la de aire, hay muchos programas que están pensados sólo para la función de entretener; la cual es uno de los fines de esta pantalla pero no el único. Pero sigo cambiando, cuando creo que este modelo está ajustado a los intereses de la mayoría y que en cada uno queda el sentido crítico y el poder de despegarse de eso.

Sigo creyendo que hay mucho lobby y amores de plástico, pero sigo cambiando cuando creo que el sentido de la amistad y el amor no es único y hay diferentes niveles de compromiso y relación en cada uno de ellos si la comprensión va de la mano al vínculo.

Sigo cambiando cuando pienso que no todo se pierde y que debemos recuperar el espíritu. ¿Será que estoy más optimista y menos combativa? ¿Más analítica? 
Igualmente creo que hay momentos en los cuales sigue faltando mucho el respeto hacia el otro. Sobretodo hacia la comprensión del pensamiento diferente. Hasta yo misma en el 2005 estaba más radical en ese sentido y la vida me transformó hacia una apertura mayor. Dejando de lado la bronca, el enojo y tratando de entender el contexto de cada uno y las actitudes que surgen del mismo. Sin embargo, creo que el respeto hacia el otro, el presentarse como vulnerable, el perdonar, el sentir que uno se puede equivocar, son cuestiones que tocan tanto el ego de las personas que son como un imposible de alcanzar en algunos casos.

Sigo cambiando cuando creo que el che Guevara es un estereotipo que en la UBA nos quisieron instaurar como así también en algunas películas, remeras, bandas de rock, pero como ser humano no dejaba de tener sus errores y buscaba también otro tipo de objetivos políticos y no sólo sociales. Sigo cambiando cuando dejé de lado el lugar común de creerlo un ideal para bajarlo a la categoría de ser humano.

Sigo creyendo cuando decía que no podemos ser huérfanos de nuestras angustias que nos preceden en nuestro árbol de la vida que vamos contruyendo. Pero sigo cambiando cuando creo que esas angustias y esas cuestiones del pasado nos deben servir para contruir el futuro mejor y no vivir de ello.

Sigo cambiando cuando me doy cuenta que vivir de las alegrías nos hace sentir la vida de otra forma, alejándonos del modelo que instauran los medios de comunicación donde la noticia triste vende más que cualquier otra cosa.

Sigo pensando que si no creemos en uno mismo menos podremos creer en los demás. Lo mismo aplica para la valoración y la confianza.

Sigo cambiando cuando creo que no hay pocas personas que son capaces de hacer todo por amor. Sino que hay diferentes personas con diversos contextos y experiencias, formas de ser y pensar que hacen que la expresión de sus sentimientos y el dar esté sujeto a sus vivencias. Sigo cambiando cuando creo que no hay nadie marcado con una estrella sino que hay alguien para cada uno y que rodearse de personas que piensan diferente y respetar esa posición es más enriquecedor que sentarse a comer con amigos que te digan todo que sí.

Sigo creyendo que hay mucho egoísmo pero también sigo cambiando cuando creo hay mucha gente con todo para dar.

Sigo cambiando cuando creo que tanto el que grita como el que es sumiso se brindan, de diferente manera y que hoy trato de vivir más del diálogo que de una posición combativa frente a la vida. Y no creo que poner los carteles más grandes del mundo sea una única forma de demostrar, hay muchos tipos de gestos, está en uno ir un poco más allá para reconocerlos.

Sigo cambiando cuando digo que el cambio es permanente y que aunque estemos en este continuo devenir de modificaciones nos seguimos diferenciando de la muchedubre en cada paso.

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