lunes, 30 de junio de 2014

Un escrito de hace años...

Allá por 2005. ¡Qué risa me ciertos comentarios! Algunos pensamientos cambiaron, otros se mantienen igual. Lo bueno de escribir es que uno puede hacer una reflexión sobre uno mismo en retrospectiva.


Capital Federal, 15 de febrero de 2005


Aún creo
         
Creo que nadie tiene la verdad absoluta sobre las cosas que están bien, las que están mal o las que deberían mejorar.
          Me pregunto si es posible cambiar la esencia de las cosas y creo que no, y estoy convencida q cada persona es única y que tiene trazada la línea del destino y que hay un punto en el que no podemos decidir algunas cosas.
          Creo que vivimos en tiempos posmodernos de vacio cultural, social, de valores… todo es tan efímero que la teoría de la relatividad hace una fiesta!!
          En tiempos de ¨Los Roldán¨, Mauro Viale, amistades sin compromisos y amores armados como un playmobil o con ladrillos de cualquier bebé que juega en su corralito a formar el mejor modelo… la versión más adecuada de pareja.
          Vivimos en tiempos chatos, todo se pierde, nada se transforma… Tan difícil es querer la vida, tratar de estar bien. Tan difícil es quererse?
Por qué cuesta tanto el respeto, el amor con su verdadero significado, ser feliz y hacer feliz a quien amamos. Demasiado egoísmo, demasiados miedos! Qué harían Romeo y Julieta en estas épocas? Seguramente no se comprometerían o cada uno juzgaría al otro por el simple hecho de ser distintos, desconfiarían el uno del otro y no pelearían por ese amor, pensando que cada uno siempre estará disponible.
          Qué triste debe estar el che Guevara por tanta falta de pasión, de lucha por los valores, ideales políticos, de vida que incluye el amor, el ver sonreír a alguien que quieres y valoras.
          Por qué es tan difícil creer? Nos guiamos por el pasado para construir el futuro, no podemos ser huérfanos de nuestras angustias que nos preceden en nuestro árbol de la vida que vamos construyendo.
          A veces pienso en todas las cosas importantes que nos da la vida, todas las posibilidades, alegrías y enseñanzas y me doy cuenta que son más que las tristezas; pero también observo que quedan más presentes lo negativo.
          La vida no esta para sufrir, está para vivirla, para estar con quien nos hace bien, con quienes nos valoran.
          Llegamos a ella con un mapa que tenemos que ir trazando con la supervisión de un ser superior que nos contempla y guía en el camino.
          Eso debemos ir viendo, formando y afianzando. Creer en uno mismo para creer en los demás, quererse a uno mismo para querer a los demás. No dudar ante el menos comentario sobre nuestras fortalezas, virtudes y concepciones. Y hablábamos de pasión, pero no mal pensada está si sólo la creemos en el marco del amor.          Cada una de las actitudes que tenemos en la vida está rodeada de ella. Por lo general la gente que nace marcada con esa estrella no puede desligarse de tan hermoso destino.
          La amistad, el trabajo, mi familia… quien puede ser ajeno a ellos?? Uno cree que nadie pero son pocos y creo que me sobran los dedos para contar las personas que son capaces de hacer lo que sea por las personas que ama. Brindemos por los que aún apostamos a los sentimientos, nos cuestionamos las cosas que para otros son cosas obvias con tanta profundidad que más de uno tratando de entendernos se hunde en un mar infinito. Por la gente sensible que siente tan fuerte las alegrías como las tristezas, pero que tiene el poder y la fuerza de un roble para seguir y que sigue apostando a las cosas por más de que experiencias anteriores le provoquen temor.
          No cambies tu esencia, no dejes de ser quien mostró ser especial entre tanta gente tibia de este mundo que gira en torno al mercado y la vida individual de cada persona. Que no piensa en los efectos de las palabras en el otro, el dolor, la espera de un llamado, noticia, saludo, detalle de amor. Aquellos individuos que viven en su mundo de egoísmos y no conocen el significado de pedir perdón y cambian su estado como el camaleón con sus colores sin dar explicaciones y esperando la adaptación del resto a sus idas y vueltas, a su continuo sube y baja en el transcurso de su vida en sociedad.
          El hombre, ser social y agregaría que en algunos casos no vive en sociedad, que se preocupa en cambio por sus propios intereses sin demostrar el interés por el otro como modo de evitar miedos, compromisos a salir más o menos lastimados. Dueños que piden hasta la última garantía sobre las cosas, las personas… hay que firman un pacto con el diablo si es necesario para que él maneje nuestros hilos para garantizar que esta marioneta es como el otro espera.
          Y llegará un punto donde todo sea aburrido, más chato y sin sentido… vasta tratar de mantener vivos esa pisca de locura y pasión que nos hace brillar entre otras personas, nos hacen diferentes… capaces de poner los carteles más grandes del mundo para demostrar lo que sentimos, lo que vivimos o reclamamos.
          No cambies tu ser, porque cada uno se diferencia del montón de cabezas por la esencia propia de su alma.


Gabriela C. Fusco.

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