martes, 3 de junio de 2014

Escritos 1.

Camina, entre medio de los pensamientos que día a día invaden la insostenible potencialidad hacia la idealización y la perfección.

Golpeando contra la realidad, sus pasos se debilitan a medida que su sensibilidad se oculta de los posibles impactos.

Intenta, no perder la cordura y la razón. Entre tanta ausencia y frente a tanta segmentación.

Lucha, con sus palabras y su mirada, por los sueños que anhela. Pero el traje ya se encuentra deshilachado y su sonrisa ya no es la de otros años.
Su voz se ha callado aunque sus gritos no cesan en su interior y la pasión por sus principios vibran en cada espacio de su ser.

Quisiera no importarle nada.
Quisiera no interesarse por nada.
Quisiera obviar la realidad.
Quisiera olvidar.
Quisiera no creer.

Y aunque sus pasos son más lentos, sus miedos e inseguridades crecen, su inteligencia le juega malas pasadas, desconfiando de sus sentidos y hasta de sí misma; va. Y sigue. Volviendo en sus pasos en sus afán de corroborar, de entenderlo todo, de investigar.

Quisiera confiar.
Quisiera racionalizar.

Aún así se siente más valiente ante cada desafío, lo afronta con ansiedad y curiosidad. Y su traje se deshilacha más ante la realidad que la sigue golpeando indirectamente y no puede entender muchas cosas y no puede obviar otras tantas. 

Y en su mejor composición, cree que con cada pequeño detalle, con cada ¨gracias¨, ¨perdón¨, ¨permiso¨, con cada gesto, sonrisa y gentileza; tal vez alguna persona reaccione y la rueda empiece a correr.

Aunque pasen 100 años. Seguirá intentando.

(publicado en Marzo en mi otro blog: http://fuscogc.wix.com/gabrielafusco)

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Gabriela.-