Necesidad de que mis manos lleguen a vos de nuevo.
Tan lejos estás, tan callado.
En un mueble te convertiste.
Debo rescatarte de ese espacio.
Para traerte de nuevo a tu andar incansable.
Tus sonidos resplandecientes.
Mi gran confidente.
Mi compañero desde mis 9.
Te extraño.
Debo buscarte un espacio
porque sin música no hay aire.

Sí, me acuerdo cuando me contaste que tocabas, desde chiquita. Muy conmovedor tu texto, me gustó. Besos!
ResponderBorrar¡Gracias Agustín! :) ¿Vos seguís con las clases? Besos!
Borrar